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Mitosis





Pequeñas cosas que vuelan, brotan de mi boca

y al revés.



Pequeñas cosas que brotan de mi boca

y fluyen en el aire

caen.



Pequeñas cosas transparentes y de colores

-que surgen de mi cuerpo y pensamiento-

chocan contra el suelo

y viven



Sobreviven, pequeñas cosas

De ti y de mí

Quieren



Lapsus

Otras pequeñas cosas

Pequeñas cosas que se dividen



Pequeñas cosas, muy pequeñas

rebotan en el espacio



y


r

o

m

p

e

n



tiempo

el
                                                                            espacio


 



Pequeñas cosas, tan, tan, tan pequeñas

que es imposible acabar con ellas



Pequeñas cosas montan una orquesta en mi habitación

sus colores se reflejan como en un acuario

como en otro lugar,

como en otro parís

y duermo


Postal


Me gustaría despertarme, sentir la blancura de las sábanas y al incorporarme, como el calor rezagado entre ellas durante la noche, escapa hacia otras camas, o tal vez sólo se evapora por el aire, como los besos que dejo escapar mientras sueño y huyen más allá de la ventana que has abierto, cuyo paisaje no parece más que una postal. Bellísima, tan perfecta que siempre siento el impulso de cogerla y darle la vuelta para escribir por su reverso, o leer lo que alguien ya haya escrito. Tantas historias similares tienen que haber ocurrido en este lugar, que casi puedo oír el eco y los murmullos de antiguas conversaciones. En este pequeño oasis, a penas a unos palmos de una ilusión acristalada, con forma de palacio árabe y cumbres heladas, donde no existe tiempo, ni tampoco fuentes, mi agua eres tú. Tu cuerpo, tu risa, tu audacia, una ilusión materializada, que aún no logro asimilar, pero de la que imperiosamente necesito beber.

La alegoría rota


Eres un ángel, de aire decadente

así, tus alas cansadas,

te baten hasta lo recóndito.



De aire ardiente suave,

son tus esferas preciosas.

Mil fuegos y mares,

concentrados en dos mundos.



Tan distintos, tan juntos.



Así tu cuerpo, se rompe contra el suelo

de tierra batida y cristales

Como era grácil

y ahora apenas se arrastra



Era aguas mansas,

y ahora se desborda.



Eras una contradicción

en la boca de una extraña
 
 
 
 
 

Prematuro


Te veo rodeando mi cadera con tus brazos

-por la espalda-

que son cuerdas, que me atan y me aprietan

y liberan...

Y te asgo y tu relinchas



Tus ojos verde maldito

Se pierden en el firmamento

Y al galope calcinamos el infierno.



¿Somos hojas arrastradas por el viento

en cuya palma se lee el futuro de un silencio?



La ráfaga que nos une

en nuestros breves encuentros

desearía ser tan larga

como este otoño,

casi eterno

Ausencias


La noche sin ella, alargada y tremebunda

me estranguló el sueño, ligero y expectante

y me lanzó a un pozo frío y mojado




Nada ni nadie pudo tal vez consolarme

Yo esperaba encontrar en los sonidos de la noche

pistas de su imposible paradadero






Cual animal diurno, abandonado a su suerte




Llovió por dentro



y amaneció seca



por el calor ajeno





y la amnesia





Afortunadamente

Resaca tardía


Me despierto en una cama desconocida

Mi cuerpo macilento, se retuerce y se estira

Busca el tuyo, y encuentra olores ajenos



Rayos de luz anaranjada rompen la resistencia

de las persianas bajadas

Es el atardecer, es el amanecer,

poco importa.



Para la náufraga, el tiempo lo marcan sus sueños

Le hacen ver como nuevo este mar de muertos

Cadáveres grisáceos que van a la deriva

y parecen bailar entre ellos

tambaleándose, torpes

como borrachos
 
 
31 de Marzo de 2013

Confesarse a los árboles de un parque


Que me gustaría haber ido a tomar un café contigo

deambular al salir de clase

para contenerme de ir a buscarte

sentarme en un parque

y atrapar al vuelo tu mensaje

O que pasases por “casualidad”

y entonces

me mirases con tu risa

y me dijeses

“¿Quieres venir a tomar un té?”

Y yo me callase

que a mi me gusta el café



Sin embargo, aquí estoy

Hay una guiri

escribiendo en su cuaderno

dos bancos más allá del mio

Y por más que invoco

tú no apareces.



Mala hierba nunca muere

por mucho que el frío y la distancia

la sepulten



¡Cuan corto es el invierno

y cuan largo el aestío!


20 de Abril de 2013

 

Lo que tú digas


El otro día fui a una discoteca, le entré a alguien, le pregunté por su bando y me dijo sin apenas respirar:



Me gustan los hombres que dicen que le gustan los hombres que les ponen los travestis que aman a las mujeres que quieren tema con alguien que diga ser mujer y hombre a quien le gusten los hombres que odian a las mujeres que le gustan las butchs que quieren tema con una butch que sea potencialmente versátil que le guste ser penetrada por travestis que no sean drag queens que se metan coca que sean más mujer que tú y que yo y que se enamoren de maricas que idolatran a sus divas a las que les gustan los hombres de pelo en pecho que se depilan la entrepierna y que ven fotos haciéndose dedos de hombres que son mujeres que no son dragkigs, pero que tienen amigos que lo son sin operar y que bailan con plataformas en discos indis los sábados por la noche para ligar con la dj que es una loca de cuidado que lleva el pelo rapado y un escote hasta el obligo y que va de versátil pero es pasiva, o eso dice mi amigo, el actor porno al que le gustan los hombres que dicen que le gustan los hombres pero que en realidad les ponen los osos que hacen la tijera con música de Christina Aguilera mientras dos femmes practican sado maso mientras las fotografía una mujer que dice que le gustan los travestis que aman a las mujeres que son mujeres de verdad y con pies grandes que quieren tema con alguien como tú y como yo y que...



Pero antes de que siguiese, le tape la boca y le dije que me había perdido, que iba super borracha y que si quería quedar para un café o para un polvo que me llamase a mi número y ya está.

Cuando Oniria visita a Insomnia


Acostarse tarde hace a las noches especiales. Y revaloriza los días. Porque has robado horas al tiempo estipulado y has vivido un poco más. Lo has extendido, porque había algo que ha merecido que sacrifiques tu sueño;  ese momento era uno.
 
A la mañana siguiente, por muy hecha mierda que estés, te levantas diciendo “joder si valió la pena”.



Algo así como 23 de Abril 2013

La acequia de los días


Venimos al mundo con un grito

desgarrador, que hace enmudecer

a los pájaros y a un pueblo entero.



Y parece que el tiempo se para.

Pero sobreviene un torrente

imparable e insalvable.



Aturdidas, no sabemos donde estamos

ni hacia donde vamos

Sin embargo, si la corriente se estanca,

la vida se pudre; y es que hay que dejarla

correr su caótico curso.

Ponme otra


Sabes qué, no sé.

Era como que había bebido demasiado

Y las puertas del infierno

y de lo que tú llamas absurdo

estaban abiertas para mí.

Y pensé en pasar sin ti

No me pegues, tú también eres muy tentadora

Pero no tanto como un baño de lodo

En la inmundicia de la culpa

Esa culpa que te corroe el día de después

¡Qué no haríamos sin ella!



Me gusta sentirme de un color

vidrioso transparente

Sentir que me beben a mí

Y no viceversa




  Domingo 19 Abril 2013