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La acequia de los días


Venimos al mundo con un grito

desgarrador, que hace enmudecer

a los pájaros y a un pueblo entero.



Y parece que el tiempo se para.

Pero sobreviene un torrente

imparable e insalvable.



Aturdidas, no sabemos donde estamos

ni hacia donde vamos

Sin embargo, si la corriente se estanca,

la vida se pudre; y es que hay que dejarla

correr su caótico curso.

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Todo el mundo miente. Nadie se da cuenta