Creative Commons Licence

Y no me digas que no eres
sueño errante

y noche desierta

ESTACIONES





Fui a tender mi aterido cuerpo sobre tu bosque de helechos,
rizándose desde tu pecho

en una mañana de invierno


Tu cuerpo de nieve quemaba
- las cicatrices, aunque no se ven, siguen intactas -



Jugando a rizar finísimos hilos ocres, buscaba crecer de trigo
maduro

torbellino y sombra







Sobresalto

el chillido de un tren, una cafetera, una harpía o un hombre asustado

yo caigo en seco


Entonces sólo cabe esperar
a que los ojos del otoño caigan todos

que caigan
todos
instantes eternos


colorean
una posible eternidad



para volverte a mirar

HORA(RÍO)

                                                                                                                                 

  Que estés ocupada de manera informe y        absoluta
en esta triste hora                                          que se prolonga   y   corre sola,       fuera del tiempo perdido

como si un parásito   erigiera su imperio en tus entrañas


[y tu duende hubiera huido despavorido
...¡ de algo tan ínfimo
y tan poco presente !] 
tiempo y obligación
aunque haya muchas, son de la misma índole
vienen
de una noria que funciona sin agua
y tampoco tiene sed

Y yo me río, ya sin hora,                                                         pero triste se queda

Que en mis prioridades siempre tiene lugar lo extraordinario
y que se diluyen las murallas e imposibilidades
en apenas un soplo de sangre arenosa
Que si tomo un café, lo dejaré derramarse sobre tu cuerpo
recorrer tus costillas- escaleras al cielo- y bajar hasta tus perlas de lumbre
Que si hago esto habré perdido el equilibro
y la verticalidad pasará a ser patrimonio de astronautas.

Que si quiero estar Sola, y loca,                                                       hablándole al aire pardo por la calle
y llorando cosas que no existen

dejaré que  me interrumpas           y            batas tus alas de felina leporidae
   sobre mi pecho        
Que si quiero y quiero y no puedo
Que si he de trabajar de necrófila
estudiando el mapa solitario y áspero de los pensamentos muertos
             te tendería sobre él y con el elixir mágico de tu cuerpo

haríamos crecer fieras                 y un jardín botánico en el desierto