La noche sin ella,
alargada y tremebunda
me estranguló el sueño,
ligero y expectante
y me lanzó a un pozo
frío y mojado
Nada ni nadie pudo tal
vez consolarme
Yo esperaba encontrar en
los sonidos de la noche
pistas de su imposible paradadero
Cual animal diurno, abandonado a su suerte
Llovió por dentro
y amaneció seca
por el calor ajeno
y la amnesia
Afortunadamente
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Todo el mundo miente. Nadie se da cuenta