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Prematuro


Te veo rodeando mi cadera con tus brazos

-por la espalda-

que son cuerdas, que me atan y me aprietan

y liberan...

Y te asgo y tu relinchas



Tus ojos verde maldito

Se pierden en el firmamento

Y al galope calcinamos el infierno.



¿Somos hojas arrastradas por el viento

en cuya palma se lee el futuro de un silencio?



La ráfaga que nos une

en nuestros breves encuentros

desearía ser tan larga

como este otoño,

casi eterno

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Todo el mundo miente. Nadie se da cuenta