Una,
en el silencio y la impostada vacuidad de una casa
inmaculada, aburguesada
necesita
¡más que nunca!
encontrarse a sí misma
olfatear entre los armarios tapizados
de animales muertos
levantar
los platos
rebosantes de sangre
sortear las miradas vidriosas de los autómatas
escapar de su inercia, reptar, saltar, gritar
invocar... para dar con un bolígrafo
sa li da
la del
di la
bu be
je rin
que to
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Todo el mundo miente. Nadie se da cuenta