Las gotas de mar
lanzadas al
bramido
de una
bañera en llamas
la
inmensidad
de una soledad no escogida
pero intrínseca a la elección
Lejos, fantasmas aparecen
se cuelan en mi casa
por las rendijas de los zapatos
como la arena
de recuerdos adulterados
¡Mi madre ya no es mi madre!
es una mujer de delantal
y blanca bata
Sus ojos permanecen cosidos
a una piel cada vez más manchada
de motas de amargura
Su mirada, perpetuamente ausente
¡Si siquiera respondiese al grito del teléfono!
Me cuesta respirar
este aire de océano vacío
De tardes envejecidas
por el cariz que toma un Tiempo Futuro
en el presente subyugado
-¿a dónde volaron los peces?-
Plougasnou
29/07/13
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