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Hurgar


Se me han quedado las manos pegadas

-no, no entre ellas, ni a tu espalda, ni a tu entrepierna, ni a tu falda-

al teclado

desde que empecé a escribir

poemas como pulgones

no dejo de rascarle

recuerdos y olvidos al teclado

como si esculpiese un busto

que nunca acaba



de tomar forma

ya sé que no vas a volver

ni a mi vida

ni a mis sueños

ni a este lugar

dejado de la mano de Alá

por donde pululan

las beatas

tan feas como su nombre



beatas



urgh



hablar de cosas feas

tal vez me disuada

de recordar las criaturas bellas



que ya no están



que un día destesté



-solo un poco-



y que amaré, ficticiamente

hasta que sangren las puntas de mis dedos



de rascar las cicatrices



de las picaduras



del amor no consumido

de los pulgones


                                                                                                                                      11 de Junio
Entre medias
 tuvieron lugar
muchos más poemas
que por decencia
se esconden
bajo la falda
muchos más

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