En cinco minutos
puedo llover tu pena
negra
puedo subir por las
enredaderas
de tu pelo
hasta colarme
en el laberinto de
tu sueño
puedo borrar el
vocablo “ETERNIDAD”
del diccionario
sólo con un boli
o un poco de tipex
puedo tejer
todos los instantes
que nunca te regalé
puedo pincharme con
el espino
de tu hiel
puedo perderme
en la inmensidad
de tu mar
puedo decirte
lo que me prohibí
puedo besarte
hasta crecerte
jardines babilónicos
sobre tu piel
puedo decirte
los nombres, las
palabras
que harían que
ahora
nunca hubieses
volado
tan lejos de aquí
sobre todo,
tan distante de mí
puedo pronunciar
la fórmula mágica
que te ataría para
siempre
a una mentira
consabida
y a un pacto tácito
de autoengaño
con tu sombra
En cinco minutos
sólo eso, por favor
podría volver sobre
mis pasos
podría follarte
como nunca
te he hecho el amor
podría volar tan
alto
podría ser tan
cruel
hacer esta cama
arder
como esa otra
hoguera
hacerte desaparecer
diluirme yo
en mi pesadilla
en mi maravilla
contigo o sin tí
y con tantas otras
o tan pocas
o ella sola
maldita
Yo sólo te pido
eso,
cinco minutos más
a tu lado
en la cama
abandonada
atada a las lianas
del ensueño
de lo imposible
de la única
realidad
soportable
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Todo el mundo miente. Nadie se da cuenta