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Somnolencia

 Había esa luz fantasmal. Había esa cámara, tan pesada, tan negra, tan rotunda, tan escrutiñadora. Y tú y yo en aquel puente. Nos cruzamos como cualquier otra persona con cualquier otra desconocida. Pero nos paramos porque teníamos esa certeza. No era lo mismo y al tiempo, nada había cambiado. A ti no te gustaba esa luz. Dijiste. Pues a mí me encantaba. A ti te hacía sentir ausente. A mi me hacía sentir en un sueño. Más viva. Más real. Más cuerpo. Más aquí, en este momento, en todos sitios, cualquier persona y todas las que han visto esa luz. Me salva de la ilusión que es el tiempo. Y los pronombres que pretenden ser sujetos ¿Sujetos a qué? A este puente, a una despedida tácita y punzante. Pero sé que siempre puedo volver allí. Como ahora.

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Todo el mundo miente. Nadie se da cuenta