Que en este mar de piedras,
gris cruel, bello y angosto
una mirada marrón y última
pudiera cruzarse con una persona
parece imposible
Si las gárgolas pudieran despertar
serían mis amigas
grotescas, como mi esencia
saben a dónde dirigir la mirada
después de una eternidad fijada
en un detalle del mundo
El suyo propio
Yo sé como leer sus ojos vacíos
Y sé para quién son sus guiños
Conocer sus más profundos miedos
observando su rostro petrificado por el vértigo
Ahora que las invito, bajan de mi mano
hasta lo terreno
Gritamos y bebemos
¡Todos nos tienen temor!
Al deformar nuestros rostros
los marchantes huyen
y cortamos los hilos de los títeres
Ellos quieren escalar
hasta las alturas
Pero al fin y al cabo
sólo son un manojo de astillas
mecidas por el viento
11 de Abril
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Todo el mundo miente. Nadie se da cuenta