Lanzarse al agua
abrir los ojos
ver que todo está bien
que no te ahogas.
Y gritar. Hasta desgañitarse
Gritar. Porque no te oye nadie.
Y gritar. Hasta desgañitarse
Gritar. Porque no te oye nadie.
Gacela que trotas
no me hagas daño
con tus pezuñas
déjame admirarte
de cerca
déjame tocarte
de lejos
eres tan frágil
pero tan poderosamente
hermosa
Gacela que galopas
al viento
-a veces
me olvido que
las gacelas
hieren con alevosía-
tus cuernos tan elegantes
se hundieron
-a veces recuerdo
mientras se rasga
la carne trémula
pero lo volvería
a hacer
una y otra vez
una y otra vez-
de improviso
en mi cuello
Hasta que mi cabeza
corretee por los valles marinos
Cabeza muerta
Mujer sin cabeza
pero tan feliz
tan tan tan estúpidamente
dichosa
Y el océano
Y el océano
se tiñó
de rosa
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Todo el mundo miente. Nadie se da cuenta