Andando por la noche
con Yeah Yeah Yeahs
y su parca sabiduría
resonando en mi cabeza
llegué a la conclusión
súbitamente
de que en realidad
no había respuesta posible a mi mensaje
y sonreí.
Nunca me responderías.
Nunca mandé el mensaje correcto.
El que movía resortes. La llave mágica.
Pero no me sentí torpe.
Simplemente lo acepté.
Y la llama se apagó.
Sin embargo, la noche continuó.
Y como esa, muchas otras
en pleno desarrollo.
Sonreí y ladée la cabeza.
Te echaría de menos.
Solo un rato más.
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Todo el mundo miente. Nadie se da cuenta